Mis queridos “glamcooks”:
Espero que hayáis tenido un semana estupenda, y que os hayáis abrigado un poco… ¡qué frío hace! Se siente especialmente porque ya pensábamos que teníamos aquí el veranito. Pues bien, como el que no se consuela es porque no quiere, os diré que falta casi un mes para que llegue oficialmente esa estación que tanto nos favorece a todos, y que extraoficialmente, ¡seguro que llega antes! Así es que, no hay que pre-ocuparse, que como la propia palabra indica, es ocuparse de algo antes de que toque…
Para que la espera no sea taaan larga, hoy quiero compartir con vosotros una receta que es de lo más versátil: un hojaldre (ésta es la clave), relleno. Hoy lo vamos a rellenar de trigueros, ajetes y gambas, y lo vamos a acompañar con una bechamel de piquillos (requetecocotte, y más que “minute”, “second”) que merecería un post aparte de lo riiiica que está. Pero lo que me resulta inspirador es la manera tan fácil de rellenar el hojaldre, para que luego cada uno lo rellene con lo que más le guste: jamón y queso con bechamel, morcilla con manzana, pescadito, carne picada, pisto, chocolate, crema pastelera y frutas, ¡¡lo que queráis!! Como veréis, tiene infinidad de posibilidades. Echad la imaginación a volar, que eso es parte crucial del “cocotteo”.
Pues empezamos. Vais a necesitar:
* Para el hojaldre (8-9 hojaldres, cada comensal se come dos, así es que, para 4 personas):
- Una lámina de hojaldre congelado
- Un paquete de salteado congelado de ajetes, trigueros y gambas (o, como os he dicho, de lo que queráis!). Yo éste lo he comprado en Mercadona, y la verdad es que no está muy allá…
* Para la bechamel de piquillos:
- 1/2 litro de leche
- 30 gs. de mantequilla
- 30 gs. de harina
- uno o dos pimientos del piquillo enteros de lata
Lo primero que vamos a hacer es el hojaldre. Para realizar esta receta necesitamos hojaldre congelado. Lo dejamos descongelar un poco a temperatura ambiente, y cuando todavía esté duro, lo cortamos en cuadrados iguales. No es necesario amasar ni extender el hojaldre con el rodillo. Yo lo he hecho porque, al desdoblar la placa, se me han abierto un poco las hendiduras de la doblez.
Una vez que tengamos el hojaldre dividido en cuadrados iguales, ponemos cada uno de ellos, dándole la vuelta, sobre una fuente de horno. Dicen que el hojaldre subirá más si lo ponemos en la fuente sobre la cara contraria a la que hemos hecho los cortes. Lo metemos al horno a 190º hasta que suba cada cuadradito y estén dorados.
Mientras se hacen los cuadraditos de hojaldre en e horno, vamos a ir preparando el relleno. Para ello, ponemos un poco de aceite en una sartén, y salteamos el relleno. En mi caso, como os he dicho, he utilizado un salteado de ajetes con trigueros y gambas de Mercadona, pero solo os recomiendo utilizarlo si queréis hacerlo rápido, ya que seguro que os sale mejor con un manojo de trigueros y de ajetes frescos con un puñado de gambas. Los trigueros y ajetes de este salteado eran demasiado fibrosos. Si decidís hacerlo con el salteado, hacedlo según indica el paquete, es decir, poniéndolo directamente congelado en la sartén, y rehogarlo durante un minuto o minuto y medio más o menos a fuego medio/fuerte.
Una vez que estén hechos, los reserváis en un plato.
Y ahora, vamos a hacer la bechamel. Yo os confieso que la hago siempre en la Thermomix, porque nunca se falla, pero la he hecho esta vez en la sartén por si alguno de vosotros, mis queridos “glamcooks” no tiene este artefacto culinario taaan sofisticado. En último caso, si no queréis hacerla, siempre podéis comprar una bechamel ya hecha, pero no queda tan rica. Os recomiendo intentarlo con esta receta que es muy fácil.
Ponemos primero el medio litro de leche a calentar, y mientras se calienta, pesamos los 30 gs. de mantequilla y los 30 de harina:

Ponemos la mantequilla en una sartén, y cuando se derrita, añadimos la harina y removemos bien. Inmediatamente, añadimos la leche muy, muy caliente y removemos constantemente hasta que consigamos una textura muy cremosa y sin grumos. Ojo, podéis tardar un poco. El truco está en no dejar de remover. Salpimentáis.
Os debe quedar más o menos así:
Cuando veáis que ya están hechos, los sacáis del horno y lo dejáis enfriar un poco.
Una vez fríos, cortáis cada cuadrito por la mitad. A mí está vez no me han subido demasiado, Quizás porque los he amasado con el rodillo un poco. Otras veces me han subido mucho más. pero en cualquier caso, como son para rellenar, sirven perfectamente.
Y ahora sólo nos queda rellenarlos. Ponemos un poco del salteado de trigueros, ajetes y gambas y un par de cucharadas de bechamel para que no resulten muy secos:
Y ahora, con el resto de la bechamel, preparamos la bechamel de piquillos, que consiste, ni más ni menos, que triturar un piquillo dentro con la batidora. No sabéis la delicia que es esta salsa. Podéis hacerla para lo que queráis (yo la hago mucho para el Pastel Infalible de Atún, y resulta de-li-cio-sa!). Es un secreto 3 estrellas cocotteras….
Ahora sólo nos queda emplatar. Antes de emplatar os recomiendo que le deis un golpe de horno a los hojaldres para que los sirváis calientes. Con 5 min. más o menos a 170º os vale. Ponemos un poquito de la salsa en el fondo del palto (podéis ser tan artistas y creativos como queráis)… Y ponéis encima los hojaldres.
Y…, ¡voilá! Es una receta de los más facilona y pintona, pero sobre todo es una de las recetas que me gusta compartir con vosotros, porque es taaan versátil que vosotros podéis interpretarla como queráis. Por fa, compartid luego los rellenos que habéis creado y cómo ha resultado el plato. ¡Os animo a hacerlo!
El estilismo es el siguiente: el plato es de CASA, los cubiertos de ZARA HOME, la velita es de Carrefour y la telita de una tienda alemana de la que ya os he hablado que se llama Das Depot.
Y con esto, mis queridos “glamcooks”, me despido hasta la semana que viene, no sin antes desearos una semana cargada de arte y creación, aunque sea en el cocotteo diario para los vuestros, porque ponerle un poco de arte a la vida, a nuestro día a día, es de lo más gratificante. Y para muestra, un botón. Mirad qué velas he hecho con unos botes de cristal…
Antes:
Con un par de botes de cristal diferentes, unos lazos, y unas velitas (yo éstas, que duran más porque son más grandes, las he comprado en CASA y caben perfectamente por la abertura), mirad qué monada de velas para poner en la cocina! O para regalar a una amiga, ¿no os parece?
Os mando un besote fuerte cargado de creatividad y cariño.
Cocotte.
























































































































































































































































































































































































































































































